Sucedió de un día para otro, así, sin más, fui ascendido a “directivo”. Pasados los primeros momentos de euforia, empezaron las turbulencias. Rápidamente, llegó el desengaño.

 

En la universidad, rara vez se enseña a gestionar equipos, tener la responsabilidad de obtener una buen resultado en el sector o garantizar el aumento del volumen de negocios.

 

Muy a menudo, un directivo aprende sobre la marcha, a menudo a las malas. Si dejamos de lado a las personas que codician un cargo solo por el prestigio que conlleva el nombre del mismo, aquellos que realmente intentan asumir la carga de un directivo son más bien pocos.

 

A continuación, os brindo una serie de consejos aprendidos con la experiencia, que en varias ocasiones me han sacado de un apuro. Los buenos directivos son esenciales para el funcionamiento adecuado de una empresa.

 


1. Fomentar en vez de castigar


 

Culturalmente, en nuestra sociedad existe una gran tendencia de destacar aquello que no es necesario remarcar. Aunque es importante mostrar los límites y hacer respetar la normativa de la empresa, poner demasiada atención en lo que está prohibido limitan el espíritu innovador y creativo. Un directivo necesita empleados que asuman su tarea y la desarrollen por sí solos. Eso quiere decir que el empleado, al ejercer sus funciones, también debe poner su toque personal a lo que hace.

 

Valorar a un miembro del equipo cuando ha llevado a cabo correctamente su función es más importante incluso que destacar los errores que ha cometido. La mayor parte de los empleados son personas de buena voluntad que quieren cumplir con la tarea que se les ha confiado. Al recompensar el trabajo bien hecho o hacer hincapié en una buena iniciativa, un directivo demuestra a su equipo lo que hay que hacer y destaca los logros de rendimiento alcanzados.

 


2. Desarrollar la capacidad de paciencia y escucha


 

Cuando un subordinado comete un error, hay que tomarse un momento antes de enfadarse. Deja que el sentimiento se disipe y ve a hablar con el empleado para preguntarle sobre lo ocurrido. Intenta comprender su punto de vista y por qué motivo ha cometido el error. Esta actitud ofrece dos ventajas. La primera es que al preguntar al empleado de manera calmada podrás identificar lo que le ha conducido a cometer un error y podrás ponerle solución. De este modo, facilitas el crecimiento del subordinado y le ayudas a mejorar y a aprender de sus errores. Cada vez cometerá menos errores y, con el tiempo, será más competente. La segunda ventaja es que construyes una relación con los miembros de tu equipo basada en el entendimiento. Aunque es legítimo sentir enfado, es un sentimiento que no consigue hacer que las cosas mejoren.

 

Un directivo que utiliza el entusiasmo en lugar del enfado, las recompensas en lugar de los castigos, y la comprensión en lugar del disgusto, gozará de un equipo productivo y de resultados mucho mejores. ¡Y sí, eso requiere que el directivo tenga paciencia, a veces! ¡Un buen cargamento de paciencia!

 


3. Tener la antena puesta


 

Un trabajador que se siente a gusto es más productivo. Es una afirmación probada empíricamente. Hoy en día, existe una teoría sobre el bienestar en el trabajo que suele centrarse demasiado a la ligera en los servicios. Sin duda, puedes instalar un futbolín al lado de la máquina de café. Sin embargo, eso no garantiza que tus trabajadores sean felices. El bienestar en el trabajo depende en gran medida del papel del directivo. Y todo pasa por lo humano.

 

El directivo debe agudizar su observación para poder detectar fácilmente cuándo hay un miembro de su equipo que no está a gusto. Debe tener la antena puesta para captar las contrariedades, la tristeza, la confusión y los sentimientos que sus trabajadores puedan experimentar dentro del contexto profesional. En estas situaciones, la solución es una conversación constructiva en una sala aparte.

 

En varias ocasiones, he llegado a ayudar a un trabajador a solucionar problemas de pareja. Seamos claros, no hay que inmiscuirse en la vida privada de los empleados. Pero si influye en el trabajo, entonces puedes demostrar el interés en un miembro de tu equipo preguntándole “qué sucede”. Y si tu intención es ayudarle, hay muchas probabilidades de que te responda.

 

¿Pero cómo podemos resolver un problema de pareja o familiar, o cómo solucionar un conflicto con otro trabajador, etc.? Primeramente, hay que escuchar, comprender lo que sucede, plantear preguntas para tener una idea más precisa de la situación.

 

A continuación, hay que evitar solucionar el problema en su lugar. Nunca hay que hacerlo. En este punto, te pregunto: “¿Qué podrías hacer para echar un cable en esta situación?” Y con un poco de ánimo y paciencia, el trabajador suele encontrar una buena solución para su problema. Porque el intercambio que habéis tenido le ha permitido alejarse un momento del problema para examinarlo desde un punto de vista externo. Y le verás brillar y estar listo para ocuparse de su trabajo.

 


4. Utilizar la formación: la clave para ser competente


 

Hoy en día, experimentamos una aceleración del progreso tecnológico. Ya no hablamos de evolución sino de disrupción, es decir, de una evolución tan rápida que constituye una ruptura con lo que la precede. Hablamos de uberización, de transformación digital, de escalabilidad (como pasar del estatus de start-up o empresa emergente al de multinacional). Y acabamos por sentir vértigo. Es una fuente de inquietud.

 

Frente a estas nuevas tecnologías, y a la transformación de la economía en economía digital, el secreto yace en formarse de manera habitual. En cualquier ámbito, los que dominan su profesión son personas que nunca dejan de aprender. Cuanto más competente seas, más podrás anticipar los cambios en tu oficio. Por eso, debes formarte y formar a tus equipos.

7 consejosHoy en día existen gran variedad de soluciones de formación en línea interesantes. Sobre todo en cuanto a adaptabilidad y flexibilidad, la formación también se beneficia de las mejoras tecnológicas. El microlearning, por ejemplo, va viento en popa. Se trata de módulos de formación muy cortos (de entre 3 y 5 minutos) sobre conceptos muy precisos que el empleado puede consultar a diario e integrarlos en su jornada de trabajo. Como una especie de gota a gota que cada día aporta un poco de conocimiento.

 

Otro método muy popular en la formación en línea, es la blended learning o formación semipresencial. Se trata de un concepto que mezcla la formación en línea con la presencial. En este caso, la enseñanza también se adapta en función de las necesidades, para poder mantener la productividad de los equipos, y al mismo tiempo transmitirles mayores competencias.

 

Brindar formación sobre un nuevo software, implantar buenas prácticas (como acciones de responsabilidad ecológica), comprender las nuevas tecnologías, ampliar el abanico de conocimientos, adquirir nuevas aptitudes: las ventajas de la formación son casi ilimitadas. Y empiezas a pensar en la transformación digital, la uberización y la escalabilidad. ¡Y eso es todo, ya formas parte del movimiento!

 


5. Comunicar, comunicar y comunicar


 

Todavía existe una cierta cultura del secretismo en la sociedad, una cierta cantidad de ideas preconcebidas sobre lo que hay que decir y lo que no, etc. Un directivo de éxito se ciñe al siguiente lema: frente a la duda, comunica. El intercambio, en la medida en que este sea constructivo, siempre será un factor de progreso.

comunicarLleva a cabo encuestas regulares son tus empleados. Estate atento a sus preocupaciones, sugerencias y forma de ver las cosas. Eso no quiere decir que te doblegues y aceptes siempre sus peticiones. Más bien al revés. Es posible que te des cuenta que debes comunicarte de otra manera en cuanto a un tema concreto para poder hacer cambiar el punto de vista de tus subordinados. Toparás con la resistencia al cambio y distintos grados de descontento, pero también cosecharás buenas ideas.

 

Para mejorar las prácticas en la empresa, también dispones de nuevas herramientas. El marketing RH emplea cada vez más las herramientas de la empresa, especialmente el vídeo. Los vídeos corporativos pueden ayudar a vencer la resistencia frente al cambio, hacer colaborar los empleados con la empresa, y a mejorar la comprensión frente a un cambio. Un vídeo corporativo también puede utilizarse para dar reconocimiento al personal Y volvemos al primer consejo: animar al equipo.

 


6. Instaurar un espíritu creativo


 

Según un estudio llevado a cabo por Viavoice en 2013, una de las causas principales de desmotivación entre los empleados en Francia es la “presión” (principalmente de los directivos) y el ambiente de trabajo (un 25% de los trabajadores). Es verdad que la empresa debe exigir resultados, objetivos de producción y cupos a alcanzar. También puede hacer frente a una competencia feroz. Como es posible que algunos empleados hayan fracasado en un pasado en la consecución de un objetivo (ya sea a nivel personal, académico o laboral), eso puede llevarles malos recuerdos.

 

Por supuesto, puedes ejercer cierta presión a tu equipo. Al final y al cabo, el látigo ha demostrado ser eficaz y ha permitido a faraones edificar pirámides. Pero eso fue hace mucho tiempo, y eran faraones. Un directivo no es un rey, aunque pueda (y deba, sin duda) tener grandes ambiciones.

 

¿Entonces, cómo hay que hacerlo? Pues bien, un cupo o objetivo de producción constituye un objetivo establecido, con sus obstáculos y oportunidades. Si reflexionas un momento en ello, entran en escena los elementos de un juego. Hay que sustituir la presión por el espíritu de juego, a modo de palanca potente para dinamizar y hacer colaborar a tus equipos.

 


7. Utiliza herramientas innovadoras


 

El establecimiento y coordinación de la estrategia son esenciales para ganar un juego. Pero las reuniones de trabajo suelen acabar siendo aburridas. Es el momento de invitar a la ilustración a tus reuniones y utilizar herramientas innovadoras. La primera de ellas es la facilitación gráfica. ¿Qué es? Consiste en transformar el objeto del debate en una imagen dibujada en una gran hoja en blanco y, a partir de ahí, construir una representación visual de las observaciones y pensamientos expresados durante la reunión. En vez de emplear un proceso verbal y laborioso, la facilitación gráfica opta no solo por el texto, sino también por la imagen para sintetizar los intercambios de manera contundente y lúdica.

 

Otra herramienta que hay que utilizar para dinamizar las reuniones de trabajo es el mind mapping o mapa mental. En este caso, empezamos también con una gran hoja en blanco en el centro de la cual colocamos el tema de la reunión, la palabra clave a partir de la cual se ampliará la reflexión y los intercambios. A partir de este núcleo, van emergiendo ramas con otras palabras claves relacionadas con la primera, a modo de árbol que crece en varias direcciones. El mind mapping pretende ser un calco del pensamiento asociativo con el objetivo de hacer emerger nuevas ideas e interacciones.

 

La gran ventaja de este medio es que permite juntar a todo el personal alrededor de un único soporte y solicitar la participación de cada uno de sus miembros. La facilitación gráfica y el mapa mental o mind map se construyen a base de ideas que cada participante de la reunión propone. Eso incita a intercambios, contraposición de puntos de vista y la aparición del espíritu de equipo. Estas nuevas herramientas permiten incrementar el nivel de implicación de los empleados y, de este modo, su motivación en el trabajo.

 

La otra baza es el uso del dibujo, que vuelve con fuerza en el mundo laboral. Da a las reuniones un carácter lúdico que no solo fomenta la implicación, sino que también ayuda a crear este espíritu de juego que despierta en tus equipos las ganas de afrontar retos. ¡Y ya estás listo para construir una pirámide sin necesidad de látigos!

 

El directivo es aquel para el que no existe rutina. Debe gestionar permanentemente errores, retrasos y olvidos. En resumen: abordar los imprevistos con rapidez e ingenio. Es el que da las directrices, el director de orquesta, el que demuestra por medio del ejemplo. Puede instaurar una atmósfera agradable, un espíritu de juego o una cultura de la competencia, elementos decisivos para proporcionar a la empresa un entorno productivo. Si lo deseas, puedes enviar tú también tus consejos de gestión y dejar un comentario.

 

 

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