Sin duda, el aula invertida es, actualmente, la revolución más sorprendente en el aprendizaje. Está vinculada directamente con un aspecto fundamental de la civilización. Esta revolución va mucho más allá del ámbito puramente escolar. Engloba también la formación en empresas.

aula invertida el aprendizaje reinventadoFlashback. Estoy estudiando una carrera de humanidades y mi profesor de filosofía se da golpecitos en la frente con su dedo índice. “Lo importante ahora, es esto.” Por supuesto, en esa época, pensaba haber entendido esta afirmación aparentemente banal. Sin duda, me equivocaba de cabo a rabo.

 

Ser inteligente te da cierta ventaja en la vida. Pero mi profe no se refería a eso. El aspecto que determina si una civilización prospera o, por el contrario, se va a pique es: ¿es capaz de generar inteligencia? Y cuando examinamos el sistema francés, podemos expresar ciertas reservas.

 

¿Y si lo cambiáramos todo?

 


El aula invertida: historia de una disparatada idea


 

El nacimiento de la idea del aula invertida parte de una afirmación simple y bastante evidente. En el esquema tradicional, el profesor, fuente de conocimiento, lo transmite a sus alumnos. Ellos deben asimilar dicho conocimiento. Luego, deben demostrar que pueden utilizar su conocimiento mediante ejercicios realizados en casa.

 

Una clase tras otra, los alumnos toman apuntes, y vuelven a tomar apuntes, y siguen tomando apuntes. Por lo tanto, en clase el más activo es el profesor. ¡Los alumnos son pasivos!

 

Si lo que quieres es matar las ganas de aprender de un alumno, es lo mejor que puedes hacer.

 

El aula invertida pretende revertir este proceso. Eric Mazur, un profesor de física de Harvard, fue quien inició los primeros experimentos en los años 90. Poco después, vimos aparecer otras de similares en otros lugares de Estados, Canadá y Alemania.

 


El aula invertida: definición


 

El aula invertida es un enfoque pedagógico
que invierte el trabajo en clase y los deberes en casa.

 

¿Cómo? La teoría se estudia en casa con el uso de un manual, módulos en vídeo o incluso lecturas recomendadas por el profesor. Los deberes, en cambio, ¡se han en clase con el profesor! Es el mundo al revés, en muchos aspectos.

 

Para empezar, el aula invertida cambia el punto de énfasis de la educación, normalmente teórica, para dar importancia a la práctica. Eso significa que el profesor deja de ser un sabio que transmite su conocimiento desde una tarima. Se convierte en un asesor que se mezcla entre la clase para acompañar a cada uno de los alumnos en la aplicación práctica del conocimiento.

 

El profesor puede comprobar el nivel de comprensión de sus alumnos y clarificar un punto que no se haya asimilado correctamente. Luego, puede abordar los ejercicios, elaborar proyectos con los alumnos y, de este modo, garantizar que pueden aplicar lo que estudian.

 

Se puede decir que la clase, en vez de centrarse en el profesor, se invierte y se centra en el alumno. Se preocupa por la experiencia del estudiante. Constituye una auténtica revolución, ya que el aula invertida salva la brecha creada por la tarima. De este modo, se establece una relación más cercana entre el alumno y la persona que lo forma.

 


Cómo aplicar el concepto de aula invertida


 

  1. Anímate:

 

Para aplicar el concepto de aula invertida, lo primero que hay que hacer es tomar la decisión de emprender ese camino y, a continuación, emprenderlo. Si la idea te atrae, no le des muchas más vueltas e inténtalo.

 

  1. Actúa fase a fase:

 

Empieza con un grupo, una clase o un curso y descubre qué sucede. Actúa paso a paso estableciendo la base (la teoría en casa, y los ejercicios en clase) y, luego, realiza los ajustes necesarios poco a poco.

 

  1. Elige módulos pedagógicos de calidad:

 

Es en este aspecto donde reside la principal dificultad. En realidad, tienes varias posibilidades.

 

Puedes crear tus propios módulos grabándote con una cámara web. Hoy en día, existen múltiples herramientas y recursos como los que recomienda el sitio web www.classeinversee.com. Puedes crear vídeos animados con software como PowtoonMoovly o Go Animate. Si te grabas a ti mismo, piensa en asegurarte de la calidad de la grabación sonora y en gestionar correctamente la luz en tus vídeos. Esto puede exigir invertir un pequeño presupuesto en el equipo, pero puedes buscar soluciones como compartir los gastos con el centro, con otros profesores o, en el caso de una formación de empresa, con la misma empresa.

 

También encontrarás gran variedad de tutoriales muy bien explicados en Youtube. El artículo “Profe, he visto vídeos formativos en Youtube” hace un recopilatorio de los mejores youtubers sobre vídeos pedagógicos. La ventaja de Youtube es la facilidad de acceso a la plataforma. El inconveniente, son los anuncios y, sobre todo, otros vídeos recomendados por el web que fomentan que se pierda la atención.

 

Finalmente, también puedes encargar la creación de vuestros vídeos formativos.

 

Luego, los vídeos se pueden subir a una plataforma. Puedes utilizar un Learning Management System (LMS) o sistema de gestión de aprendizaje: un sistema de gestión de tus clases (por ejemplo Canvas o Edmodo). Esta plataforma de aprendizaje ofrece contenidos escritos y multimedia. También dispone de actividades para la verificación de los contenidos.

 

Además, eres tú quien da los accesos a tus alumnos.

 

Importante: si el vídeo te intimida, puedes empezar creando podcasts.

 

  1. Crea equipos con los alumnos:

 

Explica el funcionamiento a tus alumnos, preséntales ideas y escucha lo que tienen por decir. Es un trabajo de equipo. Juntos definiréis el marco de la experiencia. Es esencial que tomen parte de ello.

 

Puedes determinar una metodología. Por ejemplo, puedes proporcionarles principios pedagógicos, como puede ser detener el vídeo cuando se encuentran con una palabra que no entienden para buscarla en el diccionario. También puedes animarles a tomar apuntes, etc.

 

  1. Fórmate poco a poco:

 

Mientras experimentas, fórmate en cuanto a los distintos enfoques del aula invertida e investiga qué hacen otros profesores. Existen cursos en línea y testimonios y artículos muy bien redactados sobre el tema.

 

Antes de abordar las ventajas del aula invertida, recordemos que la aplicación práctica de este método pedagógico exige romper las costumbres y cuestionarse la manera de enseñar de uno mismo. Eso requiere cierta disciplina y exigencia del profesor o formador hacia él mismo.

 


Educar al alumno para que sea autónomo


 

El uso del vídeo para transmitir la teoría brinda ciertas ventajas frente a la clase magistral. Para empezar, el alumno elige el momento en el que desea ver la cápsula formativa en línea. Puede pausarla y retomarla cuando desee. Por lo tanto, controla, hasta cierto grado, el tiempo que dedica a su aprendizaje.

 

También puede visualizar el vídeo tantas veces como crea necesario. Si hay algo que no haya entendido bien, puede volver atrás, hacer pausa para buscar una palabra que no conoce en el diccionario, y detener el vídeo para tomar notas. Una persona puede, por ejemplo, volver a ver el mismo pasaje de un vídeo 3 o 4 veces. Sin embargo, ¡imagina que le hace repetir a un profesor 3 o 4 veces lo mismo!

 

¿Y si el alumno tiene preguntas y no encuentra las respuestas en el vídeo? Pues bien, puede plantearlas en clase. El gran volumen de tiempo que queda liberado gracias a los módulos en vídeo se dedica principalmente a 2 tareas: 1/ comprobar la comprensión del alumno, responder a sus preguntas, esclarecer un punto que no se asimilado por completo y 2/ ponerlo en práctica.

 

Si ya has dado refuerzo escolar o has ayudado a tus hijos a hacer sus deberes, es probable que te hayas sentido solo en algún momento. ¡Incluso que te hayas desesperado! Y quizás habrías querido tener a un profesor a tu disposición para que te ayudara. En el aula invertida, ¡los deberes se hacen en clase! El profesor va de alumno en alumno para darles apoyo y permitirles poner en práctica el conocimiento teórico.

 

Por lo tanto, el aula invertida ofrece un enfoque personalizado y adaptado a cada uno de los alumnos. También fomenta la autonomía del alumno, que aprende a su ritmo y puede respaldarse en el profesor para realizar los ejercicios.

 


Un método pedagógico dinámico


 

Una vez definidos los grandes rasgos, hay que recordar que se trata de grandes rasgos. El aula invertida es un concepto que evoluciona y se adapta con la práctica del profesor. Es decir, que no hay dogmas, sino una escucha atenta de las necesidades del alumno.

 

El mérito del aula invertida es, sobre todo, haber roto los moldes de una enseñanza que, a menudo, está demasiado encorsetada. Principalmente, ha llevado a replantearse la propia disposición de la clase. Ya no hay mesas alineadas unas tras otras, sino una disposición en círculos. Esta disposición trae aires nuevos, un replanteamiento de la adecuación de los modelos establecidos.

 


El aula invertida para la formación en empresas


 

En el ámbito profesional, también se ha experimentado con el aula invertida, pero con otro nombre, la formación semipresencial. En este enfoque, se mezcla la formación a distancia o e-learning con sesiones de formación presencial. En este tipo de formación no hay un marco formal determinado que defina la proporción de módulos formativos y de trabajo con el formador.

 

En el corazón del aula invertida, en su versión de formación semipresencial, se encuentra la idea de que hay que sacar provecho a lo mejor de ambos mundos: humanizar la formación a distancia, y nutrir la formación presencial con la contribución de las nuevas tecnologías.

 

El aula invertida ha tomado nota de la contribución decisiva de la formación en línea y de las videocápsulas y propone un uso ingenioso de ellas. Permite a los profesores y a los alumnos imaginar proyectos e iniciativas creativas para poner en práctica un concepto. De este modo, se esfuerza por obtener una implicación mayor de los alumnos y por animarles a despertar su conocimiento. ¡Generar inteligencia!

 

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